El tiempo coréutico, aun pudiendo ser medido en tiempo “real” (o mejor, “local”), responde a una lógica autónoma debido a la relatividad semántica de sus valores de duración. De hecho, la configuración de la performance no se ve afectada por las variaciones en la velocidad de ejecución, siempre que los movimientos y sus relaciones espaciales y temporales permanezcan inalteradas. En las fuentes medievales, los tiempos coréuticos rara vez siguen patrones de desarrollo lineales y cronológicos, más bien están estructurados en formas circulares articulados en el entresijo de tiempos musicales, danzantes, litúrgicos, “locales” y “festivos”. Partiendo de la idea que la percepción del tiempo es variable, el siguiente cuadro conceptual (de situación a situación, de individuo a individuo y en relación con el contexto cultural de referencia) asocia cada “tiempo” con su función y con las fuentes que transmitieron su memoria.
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Tiempos locales (transmisión de la memoria)
Estos tiempos involucran todos los aspectos y todas las etapas del proceso de transmisión de la memoria. Las fuentes que transmiten a la posteridad la memoria de las representaciones coréuticas se caracterizan a su vez por una estructura rítmica particular, vínculos temporales entre las secuencias narrativas e iconográficas, con las constantes referencias a una dimensión del “tiempo universal”.
Medida (ritmo métrico)
El ritmo es la manera en que la música se divide en ritmos que se repiten un número específico de veces dentro de un compás, a una velocidad o tempo entendido colectivamente. En los manuales de danza medievales (siglo XV), se explica como la “misura” es un elemento fundamental de la danza, que define la estructura del ritmo de la performance: la mesura musical corresponde a una serie de pasos de danza, que están definidos en términos de “misura” y “tempo”.
Fuentes:
Tratados: De arte saltandi et choreas ducendi, de Domenico da Piacenza (1445-1447); De pratica seu arte tripudii vulgare opusculum de Guglielmo Ebreo da Pesaro (Giovanni Ambrosio; 1463); Libro dell'arte del danzare de Antonio Cornazano (1455); L'art et instruction de bien dancer, el incunable medieval más antiguo dedicado enteramente a la danza.
Poemas: intercalados con composiciones líricas cantadas por los distintos personajes, como Le Roman de la Rose ou Guillaume de Dole de Jean Renart (c.1230). Una variante interesante de la novela cantada es la Remède de Fortune, de Guillaume Machaut (1342). Este trabajo pretendía ejemplificar la progresión estilística del ars vetus al ars nova, proporcionando -a través de interludios musicales- un repertorio práctico de referencia. La obra incluye el acompañamiento del virelay (similar a un rondó), a la carola de la Dame à vous sans retollir.
Duración y emplazamiento en una secuencia de acontecimientos (“los tiempos de la danza”)
La “duración” mesura el tiempo de cada circuito de baile. La “duración de la actuación” mide el tiempo que transcurre entre el inicio y el final de la performance. El “tiempo de la danza” especifica el emplazamiento de la performance/actuación dentro de una secuencia de acontecimientos. Estas variantes son fundamentales para determinar si se permite el baile: si la performance tiene lugar en un tiempo inapropiado (se superpone, por ejemplo, a celebraciones religiosas) o si se prolonga en exceso, puede ser considerada como algo peligroso para el alma de los creyentes, que deben dedicarse -principalmente- a las prácticas religiosas.
Fuentes:
Enciclopedias como el Speculum morale, una sección añadida después de 1310 al Speculum maius por Vincent de Beauvais.
Textos para la predicación y manuales para confesores como la Summa praedicantium de John Bromyard; la Pisanella de Bartolomeo da San Concordio (siglo XIV); el Supplementum Summae Pisanellae de Niccolò da Osimo y el Angelicaby de Angelo da Chivasso (siglo XV).
Fuentes del derecho laico y canónico como los Decretals of Gregory IX por Henri de Bohic; la Pupilla oculi, un manual de leyes canónicas escrito por el teólogo John de Burgh y el Dictionary de Alberico da Rosate.
Exempla y fuentes literarias (véase la sección "Suspensiones Temporales").
Dimensiones atemporales (tiempos oníricos y eternos)
La danza se sitúa en una dimensión atemporal cuando se sustrae de los acontecimientos terrenales y se emplaza en una dimensión onírica (la de las visiones y los sueños) o en tiempos post mortem (el paraíso, el infierno y las danzas macabras).
Testimonios: las fuentes literarias y los manuscritos iluminados contienes representaciones de carolas angélicas y diabólicas, así como esqueletos que bailan. Las fuentes literarias y los manuscritos iluminados que contienes representaciones de danzas soñadas, como el Roman de la Rose de Guillaume de Lorris y Jean de Menung. Las miniaturas incluidas en los códices, que dictan los tipos de textos señalados, conforman un rico corpus iconográfico.
Suspensiones temporales
La danza se ubica en una dimensión atemporal donde, sin embargo, la suspensión es provocada por un acontecimiento sobrenatural y que puede terminar transcurrido un cierto tiempo.
Testimonios:
El exempla relativo a los bailarines condenados (los bailarines de Kölbigk). Los textos más antiguos que se conservan datan de principios del siglo XII y, posteriormente, se incluyeron numerosas colecciones de exempla. Algunas versiones de la leyenda también acogen trabajos enciclopédicos e historiográficos, que sirvieron como canales de propagación adicionales.
Los testimonios literarios que reportan carolas mágicas: la versión en prosa de Lancelot, Meraugis de Portlesguez, Huon d'Auvergne y su versión italiana. Entre estos textos, la versión en prosa del Lancelot du Lac es la más exitosa: más de una centena de manuscritos han sobrevivido, aunque el número de copias en circulación entre los siglos XIII-XV debió de ser mayor.
Los códices miniados de la versión en prosa de Lancelot: se trata de preciosos manuscritos destinados a la elite aristocrática, principalmente francesa, holandesa e inglesa (siglos XIV-XV).
El tiempo de la historia marco
Es la dimensión que enmarca la danza cuando ésta aparece dentro del marco narrativo o figurativo, como el famoso baile del Decamerón de Giovanni Boccaccio.
Testimonios literarios e iconográficos.
Entrelazamiento temporal
El entrelazamiento temporal significa la superposición de los tiempos narrativos, figurativos y vividos.
Testimonios: el entrelazamiento temporal se encuentra en casi todos los tipos de testimonios relacionados con la danza. Una tipología documental excepcionalmente amplia de entrelazamiento temporal puede hallarse en los libros de horas, en los que las representaciones coréuticas (a menudo danzas pastorales) generan un ritmo interno dentro del propio ritmo del manuscrito que, a su vez, está marcado por el ritmo litúrgico. Como ejemplos pueden citarse las danzas de los manuscritos iluminados M. 677 (Nueva York, Morgan Library, f. 137r), Latin 1173 (París, Bibliothèque Nationale de France, f. 20v) y M. 1001 (Nueva York, Morgan Library, f. 44r).
Bibliografía:
Jean-Claude Schmitt (2016): Les Rythmes au Moyen Âge. Paris: Gallimard.
Henri Bergson (1972): Durée et simultanéité. Paris: Presses Universitaires de France.
Carlo Rovelli (2017): L’ordine del tempo. Adelphi: Milano.