En la escatología medieval, la danza macabra fue un género coreográfico, iconográfico y literario muy cultivado y difundido. Primero, con el baile de esqueletos y después con los bailes de los muertos o con la danza de la muerte, la danza macabra se convierte en una poderosa metáfora coréutica en la Europa tardomedieval. El primer ejemplo conocido con música que se conserva ya se bailaba a finales del siglo XIV a Montserrat. Se trata de la décima pieza del célebre Libro Rojo, Ad mortem festinamus, que era una danza circular. La partitura se repite, adaptada en un texto catalán, en los frescos de Sant Francesc de Morella (c. 1470), acompañando la única muestra plástica monumental de danza de la muerte en círculo conservada a Europa. Se trata de una carola dónde están representados todos los estamentos de la sociedad civil y eclesiástica (des de el Papa o el rey hasta el campesino) y todos los sexos y edades (se incluyen mujeres y un niño), en significancia de que todo el mundo, sin distinción, pasará cuentas con la muerte, una danza circular que rodea un cadáver. Esta escena tendría como modelo remoto la fórmula pictórica de la Depositio Christi con el círculo de fieles circundando Cristo antes del entierro. El modelo inmediato lo encontramos en una miniatura de un manuscrito de comienzos del siglo XV, en el cual también figura la partitura de Ad mortem festinamus, pieza escrita en forma de virolai. El baile de Morella está pintado en una sala comunicante con la iglesia llamada De Profundis, ya que se cantaba este himno para rendir el último homenaje a los frailes difuntos de la comunidad. En ritos funerarios arcaicos celebrados en Galicia o en la Puglia, hasta el siglo XX ha pervivido la sobria danza de los vivos alrededor del difunto al sonido de un canto fúnebre o de unos gritos sordos destinados a asustar los malos espíritus. Otra danza de la muerte en círculo aparece en un capitel procedente del convento franciscano de Girona, bajo una arcuación hoy conservada al patio de la casa Estorc de la calle de La Fuerza. El baile circular nos presenta nueve personajes encabezados por la Muerte, y se vincula al juicio particular en las postrimerías del hombre (Novissimae res), como lo demuestra la imagen del Purgatorio del capitel contiguo y que hace pareja con el pesaje de almas y visión de la Gloria de otro capitel de idéntica procedencia conservado al Museo de Arte de Girona. Son capiteles próximos a los del claustro gótico de Montserrat que obraron Jaume Alfons i Pere Basset (1476).